ENGLISH

Seeds That Grow

As I have mentioned before, I am not really a gardener. I have occasionally
planted some flower seeds, but more often I have planted plants that were
already growing. It takes much more time, patience and care to plant seeds. Last
summer due to the pandemic, I had a lot of time on my hands. I planted a
package of flower seeds that someone gave me. It seemed to take a very long
time for them to sprout. Once they did, I reaped the benefit of some very
beautiful and colorful flowers on my porch!

I think we are both seeds and sower. God has planted seeds deep within
our hearts. Even the small mustard seeds that we are can grow and flourish into
huge cedar trees. God can turn the seeds of our earthly bodies into glorious
resurrected bodies.

We do not always know how God is working in our lives. We do not always
recognize the people or opportunities of growth that God provides. Sometimes
we only see them in hindsight. Sometimes these opportunities scream Gods
presence! Either way, the master sower is at work within us.

We are also called to be sowers of seeds. By virtue of our baptisms we are
to sow the word of God. We can plant the seeds of our faith by the way we live
our lives. Think of the people who have helped nourish your faith-life. Some may
have been teachers or catechists. Perhaps there was a priest in your life who
truly had an impact on your faith development. Hopefully your faith was
nourished at home in your family. Maybe daily reading of the Scriptures and
prayer is what fed you. How can you do this for others? It is not always grandiose
gestures that make a difference. Sometimes a smile and kind word can make a
world of difference in someone’s life. It is not always necessary for us to see the
impact we have on other. We must just continue sowing..

We don’t always realize the way God is moving in us either. The important
thing is to be open to whatever plan God has for us. Let the seeds of the fruits of
the Holy Spirit grow in us. If we provide the fertile soil in our hearts, the growth of
the seeds planted within us will be bountiful. I want a huge harvest of abundant
fruits of the Spirit!

 

Mrs. Terry Navarro

ESPAÑOL

Semillas Que Crecen

Como he mencionado antes, no soy realmente un jardinero.
Ocasionalmente he plantado algunas semillas de flores, pero más a menudo he
plantado plantas que ya estaban creciendo.  Se necesita mucho más tiempo,
paciencia y cuidado para plantar semillas.  El verano pasado, debido a la
pandemia, tuve mucho tiempo libre.  Planté un paquete de semillas de flores que
alguien me dio.  Pareció que les tomó mucho tiempo brotar.  Una vez que lo
hicieron, ¡obtuve el beneficio de algunas flores muy hermosas y coloridas en mi
porche!

Creo que somos semillas y sembradoras.  Dios ha plantado semillas en lo
profundo de nuestros corazones.  Incluso las pequeñas semillas de mostaza que
somos pueden crecer y convertirse en enormes cedros.  Dios puede convertir las
semillas de nuestros cuerpos terrenales en gloriosos cuerpos resucitados.

No siempre sabemos cómo obra Dios en nuestras vidas.  No siempre
reconocemos a las personas o las oportunidades de crecimiento que Dios brinda.
A veces solo los vemos en retrospectiva.  ¡A veces estas oportunidades gritan la
presencia de Dios!  De cualquier manera, el maestro sembrador está trabajando
dentro de nosotros.

También estamos llamados a ser sembradores de semillas.  En virtud de
nuestros bautismos debemos sembrar la palabra de Dios.  Podemos plantar las
semillas de nuestra fe por la forma en que vivimos nuestras vidas.  Piense en las
personas que le han ayudado a nutrir su vida de fe.  Algunos pueden haber sido
maestros o catequistas.  Quizás hubo un sacerdote en su vida que realmente tuvo
un impacto en el desarrollo de su fe.  Ojalá su fe se haya nutrido en casa en su
familia.  Quizás la lectura diaria de las Escrituras y la oración es lo que te alimentó.
¿Cómo puedes hacer esto por los demás?  No siempre son los gestos grandiosos
los que marcan la diferencia.  A veces, una sonrisa y una palabra amable pueden
marcar una gran diferencia en la vida de alguien.  No siempre es necesario que
veamos el impacto que tenemos en los demás.  Debemos seguir sembrando.

Tampoco siempre nos damos cuenta de la forma en que Dios se está
moviendo en nosotros.  Lo importante es estar abiertos a cualquier plan que Dios
tenga para nosotros.  Dejemos que las semillas de los frutos del Espíritu Santo
crezcan en nosotros.  Si proporcionamos la tierra fértil en nuestros corazones, el
crecimiento de las semillas plantadas dentro de nosotros será abundante.
¡Quiero una gran cosecha de abundantes frutos del Espíritu!

Sra. Terry Navarro